Hay quiebres que no se anuncian de golpe. Se van filtrando durante meses, en piezas separadas, en conversaciones que ya no pasan, en el silencio que crece entre dos personas que construyeron algo juntas. En este episodio de PrideMe: El Podcast recibimos a Max Alonso, creador de «Maxidea» y dueño de cinco pastelerías, para hablar de algo que pocas veces se cuenta con esta honestidad: cómo fue vivir el fin de una relación de nueve años, caer en una depresión severa, pedir ayuda a tiempo y salir del otro lado.
Juancri, psicólogo clínico y fundador de PrideMe, conduce esta conversación con la misma cercanía que lo caracteriza. Lo que empieza como la historia de un emprendedor conocido en redes termina siendo una de las conversaciones más crudas y necesarias sobre el duelo, la dependencia emocional y lo que significa pedir ayuda cuando uno siente que ya no puede más.
cuando el negocio se convierte en el problema de pareja
Max lleva casi una década con Camilo, su pareja y también su socio en Maxidea. Al principio funcionó: Camilo entró a trabajar en la empresa cuando perdió su trabajo durante la pandemia, y el video donde Max lo mostraba ayudando a hacer tortas se volvió viral. El WhatsApp, dice Max, «nunca más dejó de sonar.»
Pero con cinco locales, cincuenta trabajadores y deudas millonarias encima, la dinámica cambió. «La pega nos consumió», reconoce. Los dos estaban agotados, pero en lugar de sostenerse mutuamente, empezaron a soltarse. «Ni uno de los dos se estaba dando apoyo. Los dos estábamos sufriendo mucho y no teníamos contención de afuera tampoco.»
La separación de piezas vino primero. Después, cuando se mudaron, cada uno tuvo la suya. Parecía una solución razonable para dos personas que se veían todo el día. Pero el distanciamiento era emocional, no logístico. Y eso es distinto.
«Cuando terminé con el Camilo fue peor»
Tres meses antes de grabar este episodio, la relación terminó formalmente. Pero para Max, el quiebre real venía de antes. «Yo ya estaba con una depre de antes por la pega», cuenta. Cuando Camilo salió del departamento, lo que quedó fue un vacío que Max no supo cómo sostener.
«Nueve años con la misma persona durmiendo en la misma casa, compartiendo todos los días, y enfocado en la pega. Cuando se fue, perdí el norte. Caí en un abismo.» Estuvo cerca de un mes encerrado en su pieza, sin ducharse, sin comer bien. Camilo, a pesar de todo, le llevaba comida al departamento.
Lo que describe Max en ese momento es lo que en psicología se conoce como crisis de apego: el sistema nervioso actúa como si la separación fuera una amenaza de sobrevivencia. Así lo explica en el episodio: «Tu cerebro piensa que te vas a morir. Se activa todo el lado de estrés del cuerpo, porque literalmente piensa que necesita a esa persona para sobrevivir. Por eso es que uno quiere que le saquen ese dolor.»
pedir ayuda cuando ya no se puede solo
Un día llegó a la casa en que Max estaba mal, con pensamientos de hacerse daño. Él mismo lo sitúa en el contexto del duelo, no de una crisis de amor: era la depresión, el peso acumulado, el agotamiento. Y algo hizo clic.
Max había investigado antes la Clínica El Cedro, una clínica psiquiátrica en Santiago. Pidió que lo llevaran. Estuvo internado tres semanas, sin visitas, sin celular, sin contacto con el mundo exterior. «Me quitaron hasta los chocolates», cuenta con algo de humor ya desde la distancia.
Para quienes crecieron con la imagen de los hospitales psiquiátricos como lugares de horror, Max ofrece otra versión: «Habíamos varios pasando por lo mismo. Tenía un patio lindo, podía salir a hacer deporte. Cuando me fui no quería irme, te juro. Me sacó de esa mierda. De verdad te cambió la vida.»
Juancri anota algo importante: en Chile, acceder a una clínica así es un privilegio. No todo el mundo puede. Eso no hace el relato de Max menos válido; lo pone en contexto.
el duelo de pareja no es lo mismo que perder a alguien
Hay una distinción que Max y Juancri trabajan juntos en el episodio y que vale la pena quedarse con ella. El duelo por la muerte exige asumir una ausencia permanente. El duelo por una ruptura exige algo distinto y en muchos sentidos más difícil: asumir que la persona sigue existiendo, que quizás la ves todos los días, que tienes que seguir construyendo algo con ella aunque ya no sean pareja.
«El duelo es amor que no sabe dónde ir», cita Max a su psicóloga especialista en duelo. «Cuando uno ama tanto a alguien y esa persona ya no está, tienes todo ese amor para dar y entregar, pero no sabe a dónde ir.»
Max y Camilo siguen siendo socios. Se ven seguido. Están en el proceso de separar los locales propios y quedarse solo con las franquicias para que cada uno pueda tomar su camino. «Nos llevamos super bien. Sigue siendo mi mejor amigo. Pero ya no podíamos seguir juntos.»
dependencia emocional: lo que nadie te dice de las relaciones largas
Una de las partes más honestas del episodio es cuando Max habla de lo que descubrió sobre sí mismo cuando Camilo se fue. Había sido tripulante de cabina, había viajado solo por el mundo desde los 17 años. Y sin embargo, cuando quedó solo, no sabía estar.
«Me di cuenta que yo no podía estar solo. Yo que decía: pero cómo voy a poder estar solo, Maximiliano, si tú desde los 17 años has sido emprendedor, has trabajado, has viajado. Pero con el Camilo me volví muy dependiente. Y él también de mí.»
Eso, explica en el episodio, no es algo de lo que avergonzarse. Nuestro sistema nervioso está diseñado para necesitar a otres. Un bebé solo en una isla se muere al día siguiente. El problema no es necesitar, es creer que necesitar está mal, que la independencia total es lo ideal. El duelo duele tanto, en parte, porque el cerebro lo registra como una amenaza real a la sobrevivencia.
Hoy Max tiene un acompañante terapéutico que vive con él. No por debilidad, sino porque reconoció lo que necesitaba para funcionar mientras atravesaba el proceso.
Preguntas frecuentes sobre el duelo por ruptura de pareja
¿Cuánto dura el duelo después de una ruptura?
No hay un plazo fijo. El duelo por una relación larga puede tomar meses o años, y su intensidad varía. Lo que importa no es la duración sino si se está atravesando el proceso o si se está evitando el dolor. El dolor no procesado no desaparece, se posterga.
¿Es normal sentirse mal durante semanas después de una ruptura?
Sí. Llorar, no tener ganas de comer, no querer salir, sentir el cuerpo pesado: son respuestas normales del sistema nervioso ante la pérdida de un vínculo importante. Si los síntomas son muy intensos o duran mucho, buscar apoyo profesional es una buena decisión, no una señal de debilidad.
¿Por qué a veces el duelo de una ruptura se siente como el fin del mundo?
Porque para tu cerebro, literalmente lo parece. Cuando una persona ha sido tu figura de apego principal, perderla activa los mismos sistemas de alarma que activaría una amenaza real de sobrevivencia. No es drama, es biología. Entenderlo puede ayudar a ser más compasive con une misme durante el proceso.
¿Qué es el contacto cero y cuándo tiene sentido aplicarlo?
El contacto cero es la decisión de no comunicarse con la ex pareja durante un período. Puede ayudar a que el sistema nervioso deje de activarse constantemente y empiece a regularse. Es más difícil cuando hay hijos o negocios compartidos, pero incluso en esos casos reducir el contacto innecesario ayuda.
¿Cuándo es momento de buscar apoyo psicológico por un duelo?
Cuando el dolor interfiere con el funcionamiento cotidiano, cuando aparecen pensamientos de hacerse daño, cuando se siente que no hay salida o que el proceso no avanza. En PrideMe trabajamos acompañando duelos de pareja con un enfoque que entiende las particularidades de los vínculos LGBTIQ+, incluyendo las capas que agrega la visibilidad pública, el negocio compartido o la red social en común.
si estás pasando por algo parecido, no tienes que atravesarlo sole
El relato de Max no es una historia de superación con moño. Es una historia en curso. Sigue viendo a Camilo todos los días. Todavía lo ama. Los duelos, como dice Juancri al final del episodio, «son únicos, imprescindibles, son parte de la vida. El dolor es parte de la vida. Pero si no atravesamos ese dolor, ese duelo nos va a acompañar por mucho rato.»
Si estás en un momento así, el primer paso puede ser hablar con alguien que entienda lo que estás viviendo. En PrideMe, el equipo de psicólogues está formado específicamente en salud mental afirmativa para personas LGBTIQ+. Agenda una primera sesión con nuestro equipo y empezamos juntes.