Terapia de Pareja LGBTIQ+ en Chile: Cómo Romper los Ciclos que Desgastan la Relación

En PrideMe sabemos que llegar a terapia de pareja no es fácil. La mayoría de las parejas LGBTIQ+ que nos contactan llevan meses, a veces años, atrapadas en discusiones que se repiten, distancias que crecen y heridas que no logran nombrar. En uno de los episodios de PrideMe: El Podcast conversamos con la psicóloga Valeska Díaz, parte de nuestro equipo, especialista en terapia sistémica relacional y terapia focalizada en emociones (TFE), formada en la Universidad Católica.

Valeska nos explica algo que cambia el enfoque desde el primer minuto: en terapia de pareja el paciente no es ninguna de las dos personas por separado, sino el vínculo que construyen entre ambas. Si estás buscando terapia de pareja LGBTIQ+ con un enfoque afirmativo, este artículo te va a aclarar qué esperar del proceso, por qué se gatillan ciertos conflictos y cómo se puede salir del círculo del desgaste.

Qué es realmente la terapia de pareja (y por qué no es terapia individual de a dos)

Una de las primeras cosas que aclara Valeska es que la terapia de pareja trabaja la dinámica entre dos personas, no los procesos individuales de cada una. «El paciente es la pareja», nos dice. Eso significa que el foco está en cómo se comunican, cómo se hieren, cómo se reparan y qué patrones repiten sin darse cuenta.

Las parejas suelen llegar a consulta «escaladas»: con altos niveles de defensividad, crítica constante o desconexión emocional. No es que una persona sea el problema y la otra la víctima. Ambas están participando de un mismo sistema, y ambas sufren.

El ciclo perseguidor-evitativo: el baile que nadie eligió bailar

Uno de los conceptos centrales del episodio es el ciclo negativo. Casi siempre, en una pareja en crisis, una persona toma el rol perseguidor (demanda, critica, reclama atención) y la otra toma el rol evitativo (se repliega, se cierra, busca espacio). Lo paradojal es que las dos están buscando lo mismo: conexión. Solo que de formas opuestas y que se anulan mutuamente.

Como dice Valeska: «el ciclo negativo es el baile, cada uno aporta pasos a ese baile». Salir del ciclo no se trata de que alguien tenga la razón, sino de cambiar la coreografía.

Detrás de la crítica siempre hay una herida

En terapia focalizada en emociones se trabaja con una idea poderosa: «detrás de la protesta no hay solo crítica, hay una herida». Cuando una persona en la pareja grita, reclama o se enoja, casi siempre lo que hay debajo es miedo, dolor o necesidad de ser vista.

El trabajo terapéutico consiste en suavizar al perseguidor (ayudarle a expresar la vulnerabilidad detrás del enojo) y acompañar al evitativo a atreverse a transitar por esa misma vulnerabilidad. Cuando ambos se permiten estar emocionalmente expuestos, el ciclo se rompe.

Estilos de apego: lo que traemos desde la infancia

El episodio profundiza también en los estilos de apego descritos por John Bowlby y Mary Ainsworth (la famosa «situación extraña»). Existen cuatro estilos principales:

  • Seguro: confía en que el otro estará disponible.
  • Ansioso-ambivalente: teme el abandono y busca confirmación constante.
  • Evitativo: se incomoda con la cercanía emocional y prioriza la autonomía.
  • Desorganizado: combina ansiedad y evitación, generalmente por experiencias tempranas dolorosas.

Estos patrones no son sentencias de por vida, pero sí explican por qué reaccionamos como reaccionamos cuando nuestra pareja nos toca una fibra sensible.

Heridas LGBTIQ+ que se activan en la pareja adulta

Acá entra un punto que Valeska aborda con mucho cuidado: crecer LGBTIQ+ en un sistema homofóbico, transfóbico o heteronormado deja huellas. Muchas personas de la diversidad cargan historias de rechazo familiar, escolar o social. Esas heridas no desaparecen al salir del clóset; se activan dentro de la pareja.

Como lo plantea Valeska: «cómo no te vas a sentir rechazado por tu pareja si tenías una historia de tanto rechazo». Por eso una terapia de pareja LGBTIQ+ afirmativa es tan importante: el espacio terapéutico debe entender ese contexto, no patologizarlo ni minimizarlo.

Y, al final del proceso, lo que queda es lo que Valeska describe así: «la terapia de pareja es un lindo regalo para uno, para el otro, para la relación».

Preguntas frecuentes sobre terapia de pareja LGBTIQ+

¿Cuándo es momento de buscar terapia de pareja?

Cuando las conversaciones importantes terminan en pelea, cuando hay distancia emocional sostenida, cuando se vienen cambios importantes (ya sea en el contexto -como cambios de ciudad o incorporación de hijxs- o bien en la pareja -abrir la relación, por ejemplo-), o cuando uno de los dos está pensando en separarse. No hace falta esperar a la crisis máxima.

¿La terapia de pareja sirve si solo uno de los dos quiere ir?

La terapia de pareja requiere la disposición de ambas personas. Si solo una quiere asistir, puede comenzar con terapia individual y abrir el espacio desde ahí.

¿Qué diferencia hay entre terapia de pareja general y terapia de pareja LGBTIQ+ afirmativa?

La terapia afirmativa entiende el contexto de minorías sexuales y de género: heridas de rechazo, salidas del clóset, parentalidades no tradicionales, dinámicas no monogámicas si las hay, y violencias sistémicas que impactan el vínculo.

¿Cuántas sesiones suele durar un proceso de terapia de pareja?

Depende del caso, pero los procesos suelen extenderse entre 8 y 20 sesiones, con una frecuencia semanal o quincenal.

¿Las parejas no monógamas pueden hacer terapia de pareja?

Sí. En PrideMe trabajamos con parejas en distintas configuraciones relacionales, sin juicio, especializados en el tema y con enfoque afirmativo.

Da el primer paso

Si sientes que tu relación está atrapada en el mismo ciclo y quieren intentar algo distinto, agenda una primera sesión con nuestro equipo en PrideMe. Te acompañamos a entender qué les está pasando y a construir un proceso a la medida de su vínculo.

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