Masculinidad y salud mental: lo que nadie nos enseñó a los hombres

En este episodio de PrideMe: El Podcast, Juancri recibe a Pedro, psicólogo, fundador de Ilusión Viril y autor de *Masculinidades*, para una conversación que va mucho más allá de definiciones académicas. Hablan de por qué los hombres ejercemos violencia sin darnos cuenta, del peso que carga quien no encaja con el estereotipo, y de cómo los círculos de hombres pueden hacer lo que muchos años de cultura machista no han podido: crear un espacio donde la vulnerabilidad no cueste tan caro.

Si alguna vez te preguntaste por qué te resulta difícil pedir ayuda, por qué ciertos mandatos sociales te pesan aunque no los hayas elegido, o qué tiene que ver todo eso con tu bienestar mental, esta conversación es para ti.

el machismo no está en el ADN de nadie

Una de las ideas que más le da forma a esta conversación: el machismo se aprende. No viene en la biología, no está codificado en la testosterona.

Pedro lo pone con claridad: «siempre en Ilusión Viril decimos que los hombres aprendemos, y las mujeres, todo el mundo aprendemos el machismo a través de cosas que nos empiezan a encontrar de que somos muy pequeñitos, y que luego de grandes simplemente las reproducimos. Pero en realidad eso no viene en el ADN de nadie. Nadie nace siendo machista.»

Esto tiene consecuencias concretas. Si el machismo es aprendido, también puede ser cuestionado. Pero eso requiere algo que la socialización masculina tradicional pocas veces entrena: la capacidad de revisar los propios comportamientos sin sentirse atacade.

Lo que complica las cosas es que muchas de esas ideas se replican incluso dentro de la comunidad LGBTIQ+. Pedro lo dice sin rodeos en el episodio: los hombres gay también cargamos misoginia, homofobia internalizada, clasismo. Descansarse en que «los heterosexuales son los que tienen el problema» es, según él, un lugar cómodo pero poco honesto.

cuando el género es una construcción y no lo habían dicho así

Pedro lleva años explicando que el género no es un destino biológico sino algo que se construye culturalmente, y en el episodio lo muestra con un ejemplo que parece trivial pero no lo es: el color rosado como símbolo de lo femenino es una invención del siglo XX, ligada al marketing y a la Revolución Industrial. Antes de eso, no tenía ese significado.

Lo mismo pasa con el estándar del «hombre de alto valor» que circula en redes hoy. Pedro lo analiza con humor y con distancia crítica: hace cincuenta años, un hombre de alto valor era básicamente uno que llegaba a fin de mes y no le pegaba a su pareja. Hoy el estándar incluye criptomonedas, cuerpo trabajado y vacaciones en Cancún. El molde cambia, pero la presión de encajar en él no.

Y eso tiene un costo en salud mental que rara vez se nombra.

la soledad como mandato

Hay un momento del episodio que vale mucho. Pedro cuenta que estuvo muchos años sintiéndose inadecuado, sin poder encontrar una pareja que lo quisiera bien. Y que cuando habló de eso con un amigo heterosexual, notó algo:

«La soledad es un mandato, y es una expectativa fatalista de algo que antes se cumplía siempre, porque antes los colas se morían solos. Y eso es real, y eso pasaba hasta no hace 50 años atrás.»

El punto no es comparar dolores. Es que hay una capa específica en la experiencia de los hombres gay, bisexuales y de la diversidad sexual que tiene que ver con crecer creyendo que eso sería tu destino. Y que eso no desaparece solo por tener más derechos legales. Se procesa, o no se procesa, y según cómo, afecta.

Pedro también habla de cómo los hombres de la diversidad muchas veces buscan validación afectiva a través del sexo o de los logros sexuales. No porque sean más superficiales, sino porque es el lenguaje que el entorno les enseñó para medir si valen o no valen. Salir de ese esquema requiere trabajo, y muchas veces acompañamiento.

los círculos de hombres: por qué funcionan

Ilusión Viril trabaja con algo que llaman «reeducación»: espacios grupales donde hombres pueden reflexionar sobre su mundo afectivo. En el episodio, Pedro explica la lógica detrás:

«La empatía es fundamental, porque en el fondo la violencia se ejerce cuando yo a ti te dejo de ver como igual.»

No es terapia en el sentido clínico tradicional. Son talleres donde se trabajan temas como la sexualidad, el cuidado propio, la conciliación, la escucha. El objetivo no es cambiar a nadie sino que cada persona pueda ajustar comportamientos que le hacen daño a sí misma o a quienes la rodean.

Una cosa que Pedro repite con convicción: el cambio no requiere dejar de ser quien eres. Le gusta la parrilla, el fútbol, el metal, los videojuegos, ningún problema con nada de eso. Lo que cambia es la disposición a tratarle al otro como igual, a pedir consentimiento, a escuchar cuando alguien dice que algo duele.

Lo que muchos hombres descubren en esos círculos es que relacionarse con más cuidado no significa perder nada esencial. Significa ganar algo que no sabían que les faltaba.

compasión y reparación como práctica de salud mental

Al cierre del episodio, Pedro deja una idea sencilla pero que vale la pena quedarse con ella: «seamos más compasivos y compasivas con nosotros mismos, porque a veces estamos en un mundo muy exigente.»

La compasión no como excusa para no revisar los propios comportamientos, sino como punto de partida. Saber que la cagamos, que todos la cagamos, y que lo que define la calidad de una relación no es si hubo daño o no, sino qué hacemos después.

Eso aplica en pareja, en amistad, en la relación con uno mismo. Y también aplica en terapia: no se llega habiendo resuelto todo. Se llega con lo que hay.

preguntas frecuentes sobre masculinidad y salud mental

¿Qué significa deconstruir la masculinidad?

No significa dejar de ser hombre ni renunciar a gustos o formas de ser. Significa revisar qué ideas sobre «cómo deben ser los hombres» se aprendieron sin cuestionarlas y evaluar cuáles generan bienestar y cuáles generan daño, hacia uno mismo o hacia otros.

¿La masculinidad tóxica afecta a hombres gay y bisexuales también?

Sí. Como Pedro explica en el episodio, los hombres de la diversidad sexual también internalizamos machismo, misoginia y homofobia. La orientación sexual no es un escudo automático contra esas ideas. Se trabajan igual.

¿Por qué a los hombres nos cuesta tanto pedir ayuda psicológica?

En parte porque la socialización masculina penaliza mostrar vulnerabilidad o reconocer que algo duele. Pedir ayuda se percibe como debilidad cuando en realidad es una habilidad. Esa idea también se puede cambiar.

¿Los grupos o círculos de hombres son lo mismo que la terapia individual?

No. Los círculos de hombres son espacios grupales de reflexión y educación. La terapia individual es un proceso clínico personalizado. Ambos pueden complementarse, pero tienen objetivos y formatos distintos.

¿Dónde puedo buscar apoyo psicológico si soy hombre de la comunidad LGBTIQ+ en Chile?

En PrideMe contamos con psicólogues especializades en salud mental afirmativa para personas LGBTIQ+. Puedes agendar una primera sesión gratuita para ver si lo que necesitas es acompañamiento terapéutico y con quién conectarías mejor.

si algo de esto resonó, hay un lugar para seguir

La salud mental masculina, y especialmente la de los hombres de la diversidad sexual, carga con décadas de silencio. No es debilidad querer entender de dónde vienen ciertos patrones. Ni es un trabajo que se tenga que hacer solo.

En PrideMe tenemos un equipo formado específicamente en salud mental afirmativa LGBTIQ+. Si quieres explorar si la terapia puede ayudarte, agenda una sesión inicial gratuita en [prideme.cl](https://prideme.cl) y cuéntanos qué está pasando. Sin juicios, sin etiquetas, sin que tengas que llegar con todo resuelto.

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