Ciberbullying LGBTIQ+ y salud mental: lo que nadie te dice cuando el odio llega por pantalla

Hay una forma de violencia que no deja moretones visibles pero igual te para en seco: el acoso digital. En este episodio de PrideMe: El Podcast, Juancri recibe a Floreence, influencer y creadora de contenido, para hablar de algo que muchas personas de la comunidad LGBTIQ+ conocen de cerca pero pocas se atreven a nombrar con todas sus letras.

Floreence creció frente a la cámara. Empezó subiendo videos en pandemia y de un día para otro su vida cambió. Con eso llegaron los seguidores, sí, pero también el odio masivo, los mensajes amenazantes y el momento en que estuvo a punto de desaparecer de las redes para siempre. En esta conversación cuenta todo eso sin filtro y sin dramatismo.

las etapas del hate: no todo el odio duele igual

Floreence hace algo útil en el episodio: ordenar el acoso que recibió por etapas, porque no llegó todo de golpe ni de la misma fuente.

Primero fueron señoras conservadoras con argumentos religiosos. «Ese odio no me afectaba para nada», cuenta. Había crecido en un colegio religioso, su familia era religiosa, y nunca había recibido rechazo por su expresión de género. Que llegara desde desconocidas le llamaba la atención pero no le movía el piso.

Después llegaron los hombres heterosexuales enviando fotos no solicitadas con el objetivo, según ellos, de «volverla heterosexual». Su respuesta fue más de desprecio que de miedo.

Lo que la afectó de verdad fue la tercera etapa: personas que la conocían por sus redes, que habían seguido su relación amorosa, que tomaron bando cuando esa relación terminó. Ahí llegaron los audios amenazantes.

«Si te veo en la calle te voy a apuñalar», le decían. No fue un mensaje. Fueron varios.

cuando el odio viene de adentro de la comunidad

Esta parte del episodio es incómoda y por eso vale la pena no saltársela.

Los mensajes más violentos que recibió Floreence no vinieron de extraños conservadores sino de personas que se identificaban con la misma comunidad LGBTIQ+. Mujeres que habían seguido su relación como si fuera de ellas, que tomaron partido cuando terminó y que canalizaron esa decepción en odio.

Juancri lo pone en perspectiva desde su lugar como psicólogo: «Nosotros como personas LGBTIQ+ crecimos en un sistema que constantemente nos dijo que estábamos mal. Entonces empezamos a interiorizar ese prejuicio y también lo reproducimos dentro de la comunidad.»

La gordofobia, el clasismo, la xenofobia. El pertenecer a una comunidad marginada no vacuna automáticamente contra los prejuicios del sistema en el que se creció. Eso no es un juicio moral sino un diagnóstico que ayuda a entender por qué el acoso intracomunidad existe y duele tanto.

Floreence lo dice sin rodeos: «Yo esperaba que la gente de mi comunidad me apoyara. Y parte de ella me tiraba para abajo.»

lo que el ciberbullying le hizo a su autoestima

Aquí está la parte que más importa para quien está pasando por algo similar.

Floreence cuenta que en ese periodo no podía grabarse. No podía sacarse ni una foto. Cada comentario negativo entre cientos de positivos se quedaba pegado.

«Caí en ese vicio de leer todos los comentarios. Podían ser 100 buenos pero 50 eran malos y ahí te quedas. Y yo siempre fui fuerte, pero me pilló volando abajo.»

Juancri explica algo que ayuda a entender por qué eso pasa: «El amor propio se construye en sociedad. En la medida que nos sentimos queridos por otros, nos queremos nosotros. Y en la medida que nos sentimos odiados, nos odiamos también.»

Lo que Floreence vivió tiene un nombre clínico aunque ella no lo use: trauma. No del tipo que se imagina la gente en películas, sino del cotidiano. Juancri es directo al respecto: «El trauma no depende de lo que pasó sino de cómo yo lo viví. Si fue tan fuerte que mi sistema nervioso necesitó desconectarse, eso es trauma. Aunque hayan pasado años, sigo conectada con ese sentimiento.»

Durante un mes ella tuvo un tic en el ojo que no paraba. Dejó de aceptar campañas. Estuvo a punto de cerrar sus cuentas.

por qué no buscó terapia (y qué nos dice eso)

Floreence es honesta: nunca tomó terapia durante ese período. Su mamá se lo sigue diciendo hasta hoy.

¿Por qué? No era falta de plata ni de información. Era el peso de tener que revivirlo todo, ordenarlo, contárselo a alguien.

«Me daba lata revivirlo. Quería que pasara y olvidarlo y seguir.»

Sí llegó a una sesión con una psicóloga, pero la respuesta que recibió fue «ignóralos». Y eso no le sirvió.

Juancri le da espacio a eso sin juzgar a la colega: «A veces como terapeutas vemos las cosas desde nuestro lugar y no desde el lugar del paciente. Para tu psicóloga fue simple. Para ti fue traumático.»

Y agrega algo importante para quien está pensando en buscar ayuda: «La terapia no obliga. Si en la décima sesión no quieres hablar de algo, no tienes que hacerlo. El ritmo es tuyo.»

la red de apoyo que salvó todo

Floreence no salió sola de eso. Salió con su mamá y con su pareja.

«Mi polola me dijo: ¿por qué vas a desaparecer si tienes talento y la gente te extraña? Y mi mamá me decía: ¿qué vas a perder subiendo un video? Nada.»

Juancri cierra el episodio con el mismo mensaje que ha aparecido en cada capítulo del podcast: la red de apoyo no es decorativa. Es estructural.

«Cuando uno mira para al lado y ve a alguien que lo quiere, se da cuenta de que sí es querido, que sí importa. Eso no lo puede dar un desconocido en internet.»

El mensaje final de Floreence, mirando directo a la cámara: «Siempre busquen ayuda en su círculo cercano. Ellos les van a decir la verdad de cómo son. Y si quieren tomar ayuda psicológica, también es importante, porque así van a poder avanzar el proceso quizás más rápido.»

preguntas frecuentes sobre ciberbullying LGBTIQ+ y salud mental

¿Por qué el ciberbullying afecta más a personas LGBTIQ+?

Porque se suma a un contexto de discriminación que ya existe. Recibir odio en pantalla cuando ya creciste en una sociedad que constantemente cuestionó tu identidad agrava el impacto. No es lo mismo que un insulto aislado: se superpone sobre heridas previas.

¿Puede el ciberbullying causar trauma aunque no sea violencia física?

Sí. El trauma no depende de la forma del evento sino de cómo lo procesó quien lo vivió. El acoso sostenido, los mensajes amenazantes y el rechazo masivo pueden generar respuestas traumáticas reales: ansiedad, dificultad para concentrarse, síntomas físicos como insomnio o tensión corporal.

¿Tengo que responderle a quienes me tiran hate para defenderme?

No. Responder le da al acosador lo que busca: una reacción. Bloquear, silenciar y no interactuar suele ser más efectivo para cortar el ciclo, aunque se siente frustrante porque no hay una «venganza» visible.

¿Qué hago si alguien de la comunidad LGBTIQ+ me acosa?

Lo mismo que ante cualquier acoso: poner límites, guardar evidencia si hay amenazas y buscar apoyo. El hecho de que venga de alguien «del mismo equipo» no lo hace menos dañino ni menos serio.

¿Hay psicólogues que entiendan el impacto del acoso digital en personas LGBTIQ+?

Sí. En PrideMe trabajamos con personas LGBTIQ+ y conocemos el contexto específico en el que este tipo de violencia ocurre. Si estás pasando por algo parecido a lo que cuenta Floreence en este episodio, podemos acompañarte.

si lo que contó Floreence te suena familiar, hay apoyo

El acoso digital no desaparece solo con el tiempo. A veces se va la situación pero queda el rastro: desconfianza, autocensura, miedo a mostrarse. Trabajar eso en terapia no significa revivirlo infinitamente, significa procesarlo para que deje de pesar tanto.

En PrideMe tenemos un equipo especializado en salud mental afirmativa para personas LGBTIQ+. Si quieres hablar, la primera sesión es gratuita.

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