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Discriminación y Salud Mental en Personas Trans: La Historia de Trini Cerda

Pocas conversaciones nos han marcado tanto como esta. En uno de los capítulos de nuestro podcast recibimos a Trini Cerda, mujer trans, comunicadora y figura pública chilena, para hablar de algo que rara vez se aborda a corazón abierto: cómo se enfrenta la discriminación día a día y qué estrategias se usan para cuidar la salud mental cuando el mundo te exige constantemente explicarte. Trini comparte su experiencia en un reality show, su mirada sobre el dead name, las relaciones románticas siendo trans y el privilegio (a veces incomprendido) de vivir desapercibida. Si eres persona trans, estás iniciando tu transición o quieres entender mejor la realidad de la discriminación hacia personas trans y su impacto en la salud mental, este artículo es para ti. «Tu historia no te va a hacer entrar» Trini cuenta que cuando participó en un reality show decidió no contar su historia trans. No por vergüenza, sino por estrategia: quería entrar por quien era hoy, no por una etiqueta del pasado. Esa frase, «tu historia no te va a hacer entrar», refleja una tensión que muchas personas trans conocen: la sensación de que el pasado puede definirte antes de que abras la boca. Esta es una decisión profundamente personal. Algunas personas eligen contar su historia para abrir camino. Otras eligen no hacerlo para vivir en paz. Ninguna opción es más válida que la otra. El dead name: ¿duelo o trámite? Una de las miradas más refrescantes del episodio es cómo Trini relata su relación con el dead name (el nombre asignado al nacer). Para ella no es un duelo, es un cambio simple. «Nadie está muerto, estoy más viva que nunca», dice. Esta perspectiva no invalida a quienes sí viven el cambio de nombre como un proceso doloroso. Lo que muestra es que no hay una sola forma correcta de transitar. Algunas personas necesitan rituales y elaboración; otras lo viven como un trámite liberador. Lo importante es respetar la experiencia de cada quien. El silencio como protección, no como vergüenza Aquí Trini hace una distinción muy importante para la salud mental: el silencio sobre la propia historia no siempre es vergüenza. A veces es una estrategia legítima de protección. En un país donde la transfobia sigue presente en lo laboral, lo familiar y lo social, decidir qué se cuenta y a quién es un acto de cuidado. Esto es relevante en terapia. Acompañar a una persona LGBTIQ+ no significa empujarla a «salir del clóset» en todos los espacios. Significa ayudarla a decidir, con autonomía, dónde y cómo se siente segura para mostrarse. Relaciones románticas siendo trans Trini cuenta que nunca tuvo malas experiencias en sus relaciones, pero sí le costaba revelar su historia a sus parejas. Ese momento —decirle a alguien con quien estás construyendo algo «esta es mi historia»— carga ansiedad incluso cuando la respuesta termina siendo amorosa. El miedo no es irracional. Es una respuesta aprendida después de años de observar cómo la sociedad reacciona ante personas trans. Trabajar este miedo en terapia, con un enfoque afirmativo, permite separar lo que es amenaza real de lo que es eco de heridas pasadas. Coming out en la vida adulta El episodio también aborda el coming out adulto: contarle a colegas, compañeros de trabajo, parejas estables o nuevos amigos. A diferencia del coming out adolescente, este viene con más recursos, más autonomía económica y, muchas veces, más claridad sobre quién se es. Pero también con más espacios donde el rechazo tiene consecuencias materiales (perder un trabajo, perder una red). Por eso no es un evento único, es un proceso continuo. Y se puede acompañar. Preguntas frecuentes sobre discriminación trans y salud mental ¿Cómo afecta la discriminación a la salud mental de personas trans? La exposición sostenida a discriminación se asocia a mayor ansiedad, depresión, estrés postraumático y riesgo suicida. No es la identidad trans la que enferma, sino la violencia social que recibe. ¿Tengo que contar siempre que soy trans? No. Decidir qué contar, a quién y cuándo es un derecho personal. La terapia afirmativa respeta esa autonomía sin presionar a la visibilidad. ¿Qué hago si vivo discriminación en mi trabajo? En Chile existe la Ley Zamudio y la Ley de Identidad de Género que protegen contra la discriminación. Buscar acompañamiento legal y psicológico en paralelo es una buena estrategia. ¿Cómo ayudo a un amigue trans que está pasando por discriminación? Escucha activamente, valida su experiencia, respeta su nombre e identidad y pregúntale qué tipo de apoyo necesita en lugar de asumirlo. ¿Existen psicólogues especializados en personas trans en Chile? Sí. En PrideMe contamos con un equipo formado específicamente en salud mental afirmativa para personas LGBTIQ+, incluyendo personas trans y no binarias. Acompañamiento para personas trans Si eres persona trans y estás buscando apoyo psicológico con un equipo que de verdad entiende tu experiencia, conoce a nuestro equipo. Agenda una primera sesión con nuestro equipo en PrideMe y demos juntes el primer paso.

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Transfobia y Salud Mental en Chile: El Costo Invisible del Odio

En PrideMe atendemos a personas trans que llegan agotadas. No de su identidad, sino del peso de vivir en un entorno que aún las cuestiona, las invisibiliza o las violenta. En uno de nuestros episodios de PrideMe: El Podcast conversamos con el psiquiatra Fran Bavestrello, parte de nuestro equipo, sobre algo que muchas veces se silencia: el costo real que la transfobia tiene en la salud mental. Hablar de transfobia y salud mental en Chile no es un debate teórico. Es una realidad clínica documentada. Las personas trans presentan tasas más altas de ansiedad, depresión y riesgo suicida, y eso no se debe a su identidad de género, sino a la violencia social, familiar y sanitaria que enfrentan. Si eres una persona LGBTIQ+, familiar de alguien LGBTIQ+ o profesional de la salud que quiere comprender mejor este contexto, este artículo te va a aportar herramientas y claridad. La transfobia tiene un costo medible en salud mental Lo primero que aclara Fran es que no estamos hablando de «sentirse mal» como algo abstracto. La evidencia clínica muestra que las personas trans expuestas a transfobia presentan mayor prevalencia de trastornos ansiosos y depresivos, mayor riesgo de ideación suicida y mayores barreras de acceso a tratamiento. Esto se conoce como estrés de minorías: el desgaste psicológico crónico de pertenecer a un grupo socialmente estigmatizado. No es debilidad ni hipersensibilidad, es la respuesta normal de un sistema nervioso expuesto sostenidamente a hostilidad. Cuando el sistema de salud también discrimina Uno de los puntos más duros del episodio es reconocer que el propio sistema de salud puede perpetuar la transfobia. Personas trans que llegan a una consulta médica por un dolor de garganta y terminan respondiendo preguntas sobre sus genitales. Profesionales que insisten en usar el nombre registral. Diagnósticos forzados o negados. Por eso la psiquiatría afirmativa es necesaria: no es un lujo, es un estándar mínimo de cuidado. Significa profesionales formados, que respetan el nombre social, que no patologizan la identidad y que acompañan procesos de transición cuando las personas así lo desean. La familia: factor protector o factor de riesgo Fran enfatiza algo central: el entorno familiar tiene un peso enorme. Una persona trans con apoyo familiar tiene tasas significativamente más bajas de depresión y suicidio que una persona trans sin ese apoyo. Es uno de los hallazgos más consistentes en la literatura. El rechazo familiar, en cambio, opera como un trauma sostenido. No es solo un evento; es una pérdida de seguridad, de pertenencia y de identidad relacional. Por eso el trabajo terapéutico muchas veces incluye duelos familiares, reconstrucción de redes de apoyo y, cuando es posible, espacios de psicoeducación familiar. Ser trans no es un trastorno Un punto que Fran subraya con fuerza es que la identidad trans no es una enfermedad mental. La OMS sacó la transexualidad del capítulo de trastornos mentales en la CIE-11. La disforia de género (cuando existe) es el malestar asociado a la incongruencia entre la identidad y el cuerpo o el rol social asignado, no la identidad en sí. Esta distinción es clínica, ética y política. Despatologizar significa reconocer que el sufrimiento que muchas personas trans experimentan no viene de quienes son, sino de cómo el mundo las trata. Qué hace la psiquiatría afirmativa A diferencia de la psiquiatría tradicional, la afirmativa parte de tres principios: Respeto irrestricto a la identidad y nombre social de la persona. No patologización de la identidad trans o de las identidades no binarias. Acompañamiento integral, que puede incluir farmacoterapia para ansiedad o depresión, articulación con endocrinología para terapia hormonal, y soporte en procesos de cambio registral. En PrideMe contamos con médicos especialistas en salud mental afirmativos precisamente porque sabemos que el acceso a este tipo de atención sigue siendo limitado en Chile. Preguntas frecuentes sobre transfobia y salud mental ¿Necesito un diagnóstico psiquiátrico para iniciar una transición? La tendencia internacional, basada en derechos humanos, es despatologizar. La identidad trans no requiere diagnóstico. Sin embargo, el acompañamiento profesional puede ser muy útil durante el proceso para sobrellevar los cambios y el estigma social. ¿La psiquiatría afirmativa es solo para personas trans? No. Es para toda persona LGBTIQ+ que necesite atención en salud mental con un equipo formado y respetuoso de su identidad (incluso si su motivo de consulta no tiene que ver con aspectos relacionados a su identidad de género u orientación sexual). ¿Qué hago si mi familiar trans está en crisis? Escucha sin juzgar, valida su experiencia, respeta su nombre e identidad y acompáñale a buscar ayuda profesional especializada. Si hay riesgo vital, acude al servicio de urgencia más cercano. ¿La terapia hormonal afecta la salud mental? En la mayoría de los estudios, el acceso a terapia hormonal afirmativa se asocia a una mejora significativa en bienestar emocional y reducción de la disforia. El acompañamiento médico y psicológico es clave. Si necesitas atención afirmativa En PrideMe contamos con médicos y psicólogues formades para acompañar a personas trans, no binarias y de toda la diversidad LGBTIQ+. Agenda una primera sesión con nuestro equipo en PrideMe y conversemos sobre cómo podemos apoyarte.

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Terapia de Pareja LGBTIQ+ en Chile: Cómo Romper los Ciclos que Desgastan la Relación

En PrideMe sabemos que llegar a terapia de pareja no es fácil. La mayoría de las parejas LGBTIQ+ que nos contactan llevan meses, a veces años, atrapadas en discusiones que se repiten, distancias que crecen y heridas que no logran nombrar. En uno de los episodios de PrideMe: El Podcast conversamos con la psicóloga Valeska Díaz, parte de nuestro equipo, especialista en terapia sistémica relacional y terapia focalizada en emociones (TFE), formada en la Universidad Católica. Valeska nos explica algo que cambia el enfoque desde el primer minuto: en terapia de pareja el paciente no es ninguna de las dos personas por separado, sino el vínculo que construyen entre ambas. Si estás buscando terapia de pareja LGBTIQ+ con un enfoque afirmativo, este artículo te va a aclarar qué esperar del proceso, por qué se gatillan ciertos conflictos y cómo se puede salir del círculo del desgaste. Qué es realmente la terapia de pareja (y por qué no es terapia individual de a dos) Una de las primeras cosas que aclara Valeska es que la terapia de pareja trabaja la dinámica entre dos personas, no los procesos individuales de cada una. «El paciente es la pareja», nos dice. Eso significa que el foco está en cómo se comunican, cómo se hieren, cómo se reparan y qué patrones repiten sin darse cuenta. Las parejas suelen llegar a consulta «escaladas»: con altos niveles de defensividad, crítica constante o desconexión emocional. No es que una persona sea el problema y la otra la víctima. Ambas están participando de un mismo sistema, y ambas sufren. El ciclo perseguidor-evitativo: el baile que nadie eligió bailar Uno de los conceptos centrales del episodio es el ciclo negativo. Casi siempre, en una pareja en crisis, una persona toma el rol perseguidor (demanda, critica, reclama atención) y la otra toma el rol evitativo (se repliega, se cierra, busca espacio). Lo paradojal es que las dos están buscando lo mismo: conexión. Solo que de formas opuestas y que se anulan mutuamente. Como dice Valeska: «el ciclo negativo es el baile, cada uno aporta pasos a ese baile». Salir del ciclo no se trata de que alguien tenga la razón, sino de cambiar la coreografía. Detrás de la crítica siempre hay una herida En terapia focalizada en emociones se trabaja con una idea poderosa: «detrás de la protesta no hay solo crítica, hay una herida». Cuando una persona en la pareja grita, reclama o se enoja, casi siempre lo que hay debajo es miedo, dolor o necesidad de ser vista. El trabajo terapéutico consiste en suavizar al perseguidor (ayudarle a expresar la vulnerabilidad detrás del enojo) y acompañar al evitativo a atreverse a transitar por esa misma vulnerabilidad. Cuando ambos se permiten estar emocionalmente expuestos, el ciclo se rompe. Estilos de apego: lo que traemos desde la infancia El episodio profundiza también en los estilos de apego descritos por John Bowlby y Mary Ainsworth (la famosa «situación extraña»). Existen cuatro estilos principales: Seguro: confía en que el otro estará disponible. Ansioso-ambivalente: teme el abandono y busca confirmación constante. Evitativo: se incomoda con la cercanía emocional y prioriza la autonomía. Desorganizado: combina ansiedad y evitación, generalmente por experiencias tempranas dolorosas. Estos patrones no son sentencias de por vida, pero sí explican por qué reaccionamos como reaccionamos cuando nuestra pareja nos toca una fibra sensible. Heridas LGBTIQ+ que se activan en la pareja adulta Acá entra un punto que Valeska aborda con mucho cuidado: crecer LGBTIQ+ en un sistema homofóbico, transfóbico o heteronormado deja huellas. Muchas personas de la diversidad cargan historias de rechazo familiar, escolar o social. Esas heridas no desaparecen al salir del clóset; se activan dentro de la pareja. Como lo plantea Valeska: «cómo no te vas a sentir rechazado por tu pareja si tenías una historia de tanto rechazo». Por eso una terapia de pareja LGBTIQ+ afirmativa es tan importante: el espacio terapéutico debe entender ese contexto, no patologizarlo ni minimizarlo. Y, al final del proceso, lo que queda es lo que Valeska describe así: «la terapia de pareja es un lindo regalo para uno, para el otro, para la relación». Preguntas frecuentes sobre terapia de pareja LGBTIQ+ ¿Cuándo es momento de buscar terapia de pareja? Cuando las conversaciones importantes terminan en pelea, cuando hay distancia emocional sostenida, cuando se vienen cambios importantes (ya sea en el contexto -como cambios de ciudad o incorporación de hijxs- o bien en la pareja -abrir la relación, por ejemplo-), o cuando uno de los dos está pensando en separarse. No hace falta esperar a la crisis máxima. ¿La terapia de pareja sirve si solo uno de los dos quiere ir? La terapia de pareja requiere la disposición de ambas personas. Si solo una quiere asistir, puede comenzar con terapia individual y abrir el espacio desde ahí. ¿Qué diferencia hay entre terapia de pareja general y terapia de pareja LGBTIQ+ afirmativa? La terapia afirmativa entiende el contexto de minorías sexuales y de género: heridas de rechazo, salidas del clóset, parentalidades no tradicionales, dinámicas no monogámicas si las hay, y violencias sistémicas que impactan el vínculo. ¿Cuántas sesiones suele durar un proceso de terapia de pareja? Depende del caso, pero los procesos suelen extenderse entre 8 y 20 sesiones, con una frecuencia semanal o quincenal. ¿Las parejas no monógamas pueden hacer terapia de pareja? Sí. En PrideMe trabajamos con parejas en distintas configuraciones relacionales, sin juicio, especializados en el tema y con enfoque afirmativo. Da el primer paso Si sientes que tu relación está atrapada en el mismo ciclo y quieren intentar algo distinto, agenda una primera sesión con nuestro equipo en PrideMe. Te acompañamos a entender qué les está pasando y a construir un proceso a la medida de su vínculo.

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